El resurgimiento de Fabergé.


La mítica casa rusa famosa por sus huevos imperiales se reinventa a sí misma para volver al olimpo de la joyería.

Jaime Hayón, el interiorista español, hace resurgir este imperio de la joyas diseñando la nueva Boutique en Ginebra.

Fantástica tienda con dos plantas, la primera que acoge a clientes para ver las últimas creaciones del artista joyero, Frédéric Zaavy, y la segunda más privada para que los compradores disfruten más de sus joyas elegidas.

Hayón ha combinado formas minimalistas, colores blancos creando luminosidad, y materiales gustosos, que hacen una estancia acogedora.

Carl Fabergé en 1870 pasa a ser el responsable de la empresa familiar de joyería en San Petersburgo. Sus obras fueros expuestas en la Exposición Panrusa de Moscú de 1882 y recibieron la medalla de oro.

Para la Pascua de 1883 el Zar Alejandro III, le encargó para su mujer la construcción de un huevo. El regalo consistía en un huevo de platino que contenía dentro otro huevo de oro más pequeño. Al abrirse este último, se encontraba una gallina de oro en miniatura que tenía sobre su cabeza una réplica de la corona imperial rusa.

Este particular huevo de Pascua le gustó tanto a la emperatriz que el zar le ordenó a Carl que realizará uno nuevo para cada Pascua. Nicolás II continuó esta tradición y mandó realizar otros para regalarle a su mujer y a su madre.

Los cincuenta y siete huevos que confeccionó la casa Fabergé tenía en su interior algún obsequio, réplica en miniatura de una de las pertenencias de los zares.

Después de un parón de varios años la firma resurge de sus cenizas con nuevas ideas pero con el mismo espíritu que siempre ha hecho suyo: apostar por el lujo más desaforado y el cuidado exquisito de todos los detalles para dar con piezas maravillosas y únicas.

Fabergé ha creado una colección de piezas insólitas y separadas en tres líneas -Flores, Fieras y Fábulas-, creadas por la nueva directora artística de la firma, Katharina Flor que, con ayuda del maestro Frédéric Zaavy, ha recurrido a la riqueza cultural y manufacturera de Fabergé para volver a ocupar el lugar que nunca debió abandonar: el de los orfebres más antiguos y suntuosos del mundo.

Ave del Paraíso con más de 100 diamantes de color amarillo, rosa, violeta y negro.

anillo inspirado en el huevo Clover, de 1904, uno de los más legendarios de la firma.

brazalete con 2.300 piedras, de entre las que destacan los rubíes, los diamantes amarillos, rosas y blancos.

anillo que pertenece a la serie de Los Simbolistas, trata de profundizar en el estudio del intenso azul de los zafiros.

anillo Vagabonde, el oro amarillo sujeta los diamantes blancos y rosas, así como los zafiros de pequeño tamaño.

Anillo Vagabonde, sortija de zafiros y diamantes.

pulsera Charmeuse, modelada en oro blanco y rosa, compuesta por 2.000 gemas, la mayoría diamantes.

anillo Katharina. Turmalina conjugada con diamantes, aguamarinas y piedras luna.

2 comentarios to “El resurgimiento de Fabergé.”

  1. Very interesting!! ole sus huevos

  2. Ana Says:

    Que tienda mas bonita y que joyas

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